domingo, 5 de junio de 2011

Posibilidades


Puede que no dijiste
mientras cacheteabas la almohada
intentado resucitar sus redondeces


Puede que sí
que sigan habiendo conejos multicolores
en mi vieja galera desvencijada
y dibujos con sonrisas baratas
como pescados rancios
en oferta

Gruñidos te sigo robando
extravíos violetas
desmenuzados gemidos
que gotean
en mi aliento aguardentoso.

Aún centellea
el salitre de mi boca
 y un mainumby picotea tu entrepierna.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La hora y además

¿Cómo no amarte mujer en la hora aciaga?
¿Cómo no refugiarme escarbando
   con dedos de marinero ebrio
      el arroz dulce de tus nalgas         tus muslos
          agua tibia
               a medida que subor por sus cuestas?
¿Cómo no anidar mis labios en la turgencia de tus aureolas
         rosadas y serenas?
¿Cómo no rendir mi lengua a la herida de fémina encelada?
¿Cómo no sonreírte con mi boca de fiera chorreando
                 el sangriento souvenir de tus entrañas?
¿Cómo no someterme a todos los olores de ...
          de todos tus rincones luminosos y oscuros?
¿Cómo no reclamarte           para enarbolar
                               violento y sudoroso
el estandarte de mi espasmo?

¿Cómo no hacerte mía
ser tuyo
enancarme en tu cuerpo
devorarte
morir un poco en vos?

Si tengo toda esta tierna     esplendorosa    frágil
           femenina humanidad par mí solo
                     y un vaso de güisqui ordinario
                                      con hielo
                          y una vieja toalla deshilachada
                         y el condón...

                           por sólo cien pesitos la hora.

lunes, 5 de abril de 2010

HÖLDERLIN Y LA ESENCIA DE LA POESÍA de Martin Heidegger

En memoria de Norber Von Helligrath caído el 14 de diciembre de 1916.
Traducción de Samuel Ramos, publicada en: Martin Heidegger, Arte y Poesía, Buenos Aires, F.C.E, 1992.




Las cinco palabras-guía


1. Poetizar: la más inocente de todas las ocupaciones (III, 377).
2. Y se le ha dado al hombre el más peligroso de los bienes, el lenguaje... para que muestre lo que es... (IV, 246.)
3. El hombre ha experimentado mucho. Nombrado a muchos celestes, desde que somos un diálogo y podemos oír unos de otros (IV, 343).
4. Pero lo que queda, lo instauran los poetas (IV, G3).
5. Pleno de méritos, pero es poéticamente como el hombre habita esta tierra (VI, 25).

¿POR QUÉ se ha escogido la obra de Hölderlin con el propósito de mostrar la esencia de la poesía? ¿Por qué no Hornero o Sófocles, por qué no Virgilio o Dante, por qué no Shakespeare o Goethe? En las obras de estos poetas se ha realizado la esencia de la poesía tan ricamente o aún más que en la creación de Hölderlin, tan prematura y bruscamente interrumpida. Puede ser. Sin embargo, sólo es Hölderlin el escogido. Pero ¿es posible deducir de la obra de un único poeta, la esencia general de la poesía? Lo general, es decir, lo que vale para muchos, sólo podemos alcanzarlo por medio de una reflexión comparativa. Para esto es necesario la muestra del mayor número posible de la multiplicidad de poesías y géneros poéticos. La poesía de Hölderlin es sólo una entre muchas. De ninguna manera basta ella sola como modelo para la determinación de la esencia de la poesía. Por eso nuestro propósito ha fracasado en principio, si entendemos por "esencia de la poesía" lo que se contrae en el concepto que vale igualmente para toda poesía. Pero esto general que vale igualmente para todo particular es siempre o indiferente, aquella "esencia" que nunca puede ser esencial. Buscamos precisamente lo esencial de la esencia que nos fuerza a decidir si en lo venidero tomamos en serio la poesía y cómo; si junto obtenemos los supuestos para mantenernos en el dominio de la poesía y cómo.

Hölderlin no se ha escogido porque su obra, como una entre otras, realice la esencia general de la poesía, sino únicamente porque está cargada con la determinación poética de poetizar la propia esencia de la poesía. Hölderlin es para nosotros en sentido extraordinario el poeta del poeta. Por eso está en el punto decisivo.

Sólo que poetizar sobre el poeta ¿no es la señal de un narcisismo extraviado y a la vez la confesión de una carencia de plenitud del mundo? ¿Poetizar sobre el poeta no es un exceso desconcertante, algo tardío, un final?

La respuesta es la siguiente: es indudable que el camino por el que logramos la respuesta es una salida. No podemos aquí como sería necesario, exhibir cada una de las poesías de Hölderlin en un recorrido completo. En vez de esto, sólo reflexionaremos en cinco palabras-guía del poeta sobre la poesía. El orden determinado de estos motivos y su conexión interna deben poner ante los ojos la esencia esencial de la poesía.


uno

En una carta a su madre de enero de 1799 Hölderlin llama a la poesía "la más inocente de todas las ocupaciones" ¿Hasta dónde es "la más inocente"? La poesía se muestra en la forma modesta del juego. Sin trabas, inventa su mundo de imágenes y queda ensimismada en el reino de lo imaginario.

Este juego se escapa de lo serio de la decisión que siempre de un modo o de otro compromete (schuldig macht). Poetizar es por ello enteramente inofensivo. E igualmente es ineficaz, puesto que queda como un hablar y decir. No tiene nada de la acción que inmediatamente se inserta en la realidad y la transforma. La poesía es como un sueño, pero sin ninguna realidad, un juego de palabras sin lo serio de la acción. La poesía es inofensiva e ineficaz. ¿Qué puede ser menos peligroso que el mero lenguaje? Al llamar a la poesía "la más inocente de las ocupaciones", todavía no hemos concebido su esencia. Pero al menos indicamos por dónde debemos buscarla. La poesía crea su obra en el dominio y con la "materia" del lenguaje. ¿Qué dice Hölderlin sobre el lenguaje? Oigamos una segunda palabra del poeta.



dos

En un bosquejo fragmentario que data del mismo tiempo 1800 que el citado pasaje de la carta, dice el poeta:

"Pero el hombre vive en cabañas recubriéndose con un vestido recatado, pues mientras es más íntimo, es más solícito y guarda su espíritu, como la sacerdotisa la flama celeste, que es su entendimiento. Y por eso se le ha dado el albedrío y un poder superior para ordenar realizar lo semejante a los dioses y se le a dado al hombre el más peligroso de los bienes, el lenguaje, para que con él cree y destruya, se hunda y regrese a la eternamente viva, a la maestra madre, para que muestre lo que es, que ha heredado y aprendido de ella lo que tiene de más divino, el amor que todo lo alcanza" ( IV, 246).

El lenguaje, el campo del "más inocente de los bienes", "el más peligroso de los bienes": cómo se concilian ambas frases? Dejemos estas primeras preguntas y reflexionemos en tres cuestiones previas: 1) ¿De quién es el lenguaje un bien? 2) ¿Hasta dónde es el más peligroso de los bienes? 3) ¿En qué sentido es en general un bien?

Fijémonos desde luego en qué lugar está la palabra sobre el lenguaje: en el bosquejo de una poesía que debe decir quién es el hombre a diferencia de otros seres de la naturaleza; se nombran la rosa, el cisne, el ciervo en el bosque ( IV, 300 y s85). En el contraste de la planta frente al anima empieza el citado pasaje: "Pero el hombre vive en cabañas."

¿Quién es el hombre? Aquel que debe mostrar lo que es. Mostrar significa por una parte patentizar y por otra que lo patentizado queda en lo patente. El hombre es lo que es aun en la manifestación de su propia existencia. Esta manifestación no quiere decir la expresión del ser del hombre suplementaria y marginal, sino que constituye la existencia del hombre. Pero ;qué debe mostrar el hombre? Su pertenencia a la tierra. Esta pertenencia consiste en que el hombre es el heredero y aprendiz en todas las cosas. Pero éstas están en conflicto. A lo que mantiene las cosas separadas en conflicto, pero que igualmente las reúne, Hölderlin llama "intimidad". La manifestación de la pertenencia a esta intimidad acontece mediante la creación de un mundo, así como por su nacimiento, su destrucción y su decadencia. La manifestación del ser del hombre y con ello su auténtica realización acontece por la libertad de la decisión. Esta aprehende lo necesario y se mantiene vinculada a una aspiración más alta. El ser testimonio de la pertenencia al ente en totalidad acontece como historia. Pero para que sea posible esta historia se ha dado el habla al hombre. Es un bien del hombre.

Pero, ¿hasta dónde es el habla "el más peligroso de los bienes"? Es el peligro de los peligros, porque empieza a crear la posibilidad de un peligro. El peligro es la amenaza del ser por el ente. Pero el hombre expresado en virtud del habla es un Revelado a cuya existencia como ente asedia e inflama, y como no-ente engaña y desengaña. El habla es lo que primero crea el lugar abierto de la amenaza y del error del ser y la posibilidad de perder el ser, es decir, el peligro. Pero el habla no es sólo el peligro de los peligros, sino que encierra en sí misma, para ella misma necesario, un peligro continuo. El habla es dada para hacer patente, en la obra, al ente como tal y custodiarlo. En ella puede llegar a la palabra lo más puro y lo más oculto, así como lo indeciso y común. La palabra esencial, para entender y hacerse posesión más común de todos, debe hacerse común. Respecto a esto se dice en otro fragmento de Hölderlin: "Tú hablas a la divinidad, pero todos han olvidado que siempre las primicias no son de los mortales, sino que pertenecen a los dioses. Los frutos deben primero hacerse más cotidianos, más comunes, para que se hagan propios de los mortales" ( IV, 238 ). Lo puro y lo común son de igual manera un dicho. La palabra como palabra no ofrece nunca inmediatamente la garantía de que es una palabra esencial o una ilusión. Al contrario una palabra esencial, a menudo toma, en su sencillez, el aspecto de inesencial. Y lo que, por otra parte, da la apariencia de esencial por su atavío es sólo una redundancia o repetición. Así, el habla debe mantenerse siempre en una apariencia creada por ella misma, y arriesgar lo que tiene de más propio, el decir auténtico.

Pero ¿en qué sentido es un "bien" para el hombre éste que es el más peligroso? El habla es su propiedad. Dispone de ella con el fin de comunicar experiencias, decisiones, estados de ánimo. El habla sirve para entender. Como instrumento eficaz para ello es un "bien". Sólo que la ausencia del habla no se agota en eso de ser un medio de entenderse. Con esta determinación no tocamos su propia esencia, sino que indicamos nada más una consecuencia de su esencia. El habla no es sólo un instrumento que el hombre posee entre otros muchos, sino que es lo primero en garantizar la posibilidad de estar en medio de la publicidad de los entes. Sólo hay mundo donde hay habla, es decir, el círculo siempre cambiante de decisión y obra, de acción y responsabilidad, pero también de capricho y alboroto, de caída y extravío. Sólo donde rige el mundo hay historia. El habla es un bien en un sentida más original. Esto quiere decir que es bueno para garantizar que el hombre puede ser histórico. El habla no es un instrumento disponible, sino aquel acontecimiento que dispone la más alta posibilidad de ser hombre. Debemos primero asegurarnos de esa esencia del habla, para concebir verdaderamente el campo de acción de la poesía y a ella misma. ¿Cómo acontece el habla? Para encontrar la respuesta a esta pregunta, reflexionemos sobre una tercera palabra de Hölderlin.



tres

Tropezamos con esta palabra en un proyecto grande y desarrollado para el poema incompleto que comienza: "Reconciliador en que tú nunca has creído..." (IV, 162 y 339 s.)
El hombre ha experimentado mucho
Nombrado a muchos celestes,
desde que somos un diálogo
y podemos oír unos de otro
(IV, 343),

Hagamos resaltar luego, en estos versos, lo de inmediato referido en el contexto hasta aquí discutido: "Desde que somos un diálogo"... Nosotros los hombres somos un diálogo. El ser del hombre se funda en el habla; pero ésta acontece primero en el diálogo. Sin embargo, esto no es sólo una manera como se realiza el habla, sino que el habla sólo es esencial como diálogo. Lo que de otro modo entendemos por "habla", a saber, un repertorio de palabras y de reglas de sintaxis, es sólo el primer plano del habla. Pero ¿qué se llama ahora un "diálogo"? Evidentemente el hablar unos con otros de algo. Así entonces el habla es el medio para llegar uno al otro. Sólo que Hölderlin dice: "Desde que somos un diálogo y podemos oír unos de otros." El poder oír no es una consecuencia del hablar mutuamente, sino antes al contrario el supuesto de ello. Sólo que también el poder oír, en si, está arreglado sobre la posibilidad de la palabra y necesita de ésta. Poder hablar y poder oír son igualmente originarios. Somos un diálogo quiere decir que podemos oírnos mutuamente. Somos un diálogo significa siempre igualmente que somos un diálogo. Pero la unidad de este diálogo consiste en que cada vez está manifiesto en la palabra esencial el uno y el mismo por el que nos reunimos, en razón de lo cual somos uno y propiamente nosotros mismos. El diálogo y su unidad es portador de nuestra existencia (Dasein).

Pero Hölderlin no nos dice simplemente que somos un diálogo, sino: "Desde que somos un diálogo..."

Cuando la capacidad de hablar del hombre está presente y se ejercita, no está ahí sin más el acontecimiento esencial del habla: el diálogo. ¿Desde cuándo somos un diálogo? Donde debe haber un diálogo es preciso que la palabra esencial quede relacionada con el uno y el mismo. Sin esta relación es también justamente imposible disputar. Pero el uno y el mismo sólo pueden ser patentes a la luz de algo permanente y constante. Sin embargo, la constancia y la permanencia sólo aparecen cuando lucen la persistencia y la actualidad. Pero esto sucede en el momento en que se abre el tiempo en su extensión. Hasta que el hombre se sitúa en la actualidad de una permanencia, puede por primera vez exponerse a lo mudable, a lo que viene y a lo que va; porque sólo lo persistente es mudable. Hasta que por primera vez "el tiempo que se desgarra" irrumpe en presente, pasado y futuro, hay la posibilidad de unificarse en algo permanente. Somos un diálogo desde el tiempo en que "el tiempo es". Desde que el tiempo surgió y se hizo estable, somos históricos. Ser un diálogo y ser histórico son ambos igualmente antiguos, se pertenecen uno al otro y son lo mismo.

Desde que somos un diálogo, el hombre ha experimentado mucho, y nombrado muchos dioses. Hasta que el habla aconteció propiamente como diálogo, vinieron los dioses a la palabra y apareció un mundo. Pero, una vez más, importa ver que la actualidad de los dioses y la aparición del mundo no son una consecuencia del acontecimiento del habla, sino que son contemporáneos. Y tanto más cuanto que el diálogo, que somos nosotros mismos, consiste en el nombrar los dioses y llegar a ser el mundo en la palabra.

Pero los dioses sólo pueden venir a la palabra cuando ellos mismos nos invocan, y estamos bajo su invocación. La palabra que nombra a los dioses es siempre una respuesta a tal invocación. Esta respuesta brota, cada vez, de la responsabilidad de un destino. Cuando los dioses traen al habla nuestra existencia, entramos al dominio donde se decide si nos prometemos a los dioses o nos negamos a ellos.

Con esto podemos estimar plenamente lo que significa: "Desde que somos un diálogo..." Desde que los dioses nos llevan al diálogo, desde que el tiempo es tiempo, el fundamento de nuestra existencia es un diálogo. La proposición de que el habla es el acontecimiento más alto de la existencia humana ha obtenido así su explicación y fundamentación.

Pero inmediatamente surge la cuestión: ¿cómo empieza este diálogo que nosotros somos? ¿Quién realiza aquel nombrar de los dioses? ¿Quién capta en el tiempo que se desgarra algo permanente y lo detiene en una palabra? Hölderlin nos lo dice con la segura ingenuidad del poeta. Oigamos una cuarta palabra.


cuatro

Esta palabra forma la conclusión de la poesía En memoria (Andenken) y dice: "Mas lo permanente lo instauran los poetas" ( IV, 63 ) . Esta palabra proyecta una luz sobre nuestra pregunta acerca del origen de la poesía. La poesía es instauración por la palabra y en la palabra. Qué es lo que se instaura? Lo permanente. Pero ¿puede ser instaurado lo permanente? ¿No es ya lo siempre existente? ¡No! Precisamente lo que permanece debe ser detenido contra la corriente, lo sencillo debe arrancarse de lo complicado, la medida debe anteponerse a lo desmedido. Debe ser hecho patente lo que soporta y rige al ente en totalidad. El ser debe ponerse al descubierto para que aparezca el ente. Pero aun lo permanente es fugaz. "Es raudamente pasajero todo lo celestial, pero no en vano" ( IV, 163 s.). Pero que eso permanezca, eso está "confiado al cuidado y servicio de los poetas" ( IV, 145 ). El poeta nombra a los dioses y a todas las cosas en lo que son. Este nombrar no consiste en que sólo se prevé de un nombre a lo que ya es de antemano conocido, sino que el poeta, al decir la palabra esencial, nombra con esta denominación, por primera vez, al ente por lo que es y así es conocido como ente. La poesía es la instauración del ser con la palabra. Lo permanente nunca es creado por lo pasajero; lo sencillo no permite que se le extraiga inmediatamente de lo complicado; la medida no radica en lo desmesurado. La razón de ser no la encontramos en el abismo. El ser nunca es un ente. Pero puesto que el ser y la esencia de las cosas pueden ser calculados ni derivados de lo existente, deben ser libremente creados, puestos y donados. Esta libre donación es instauración.

Pero al ser nombrados los dioses originalmente y llegar a la palabra la esencia de las cosas, para que por primera vez brillen, al acontecer esto, la existencia del hombre adquiere una relación firme y se establece en una razón de ser. Lo que dicen los poetas es instauración, no sólo en sentido de donación libre, sino a la vez en sentido de firme fundamentación de la existencia humana en su razón de ser. Si comprendemos esa esencia de la poesía como instauración del ser con la palabra, entonces podemos presentir algo de la verdad de las palabras que pronunció Hölderlin, cuando hacía mucho tiempo la noche de la locura lo había arrebatado bajo su protección.


cinco

Esta quinta palabra-guía la encontramos en el gran poema, poema inmenso que principia:
En azul amable florece
el techo metálico del campanario
(VI, 24 s. ).
Aquí dice Hölderlin (v. 32 s.):

Pleno de méritos, pero es poéticamente
como el hombre habita esta tierra.
Lo que el hombre hace y persigue lo adquiere y merece por su propio esfuerzo. "Sin embargo -dice Hölderlin en duro contraste-, todo esto no toca la esencia de su morada en esta tierra, todo esto no llega a la razón de ser de la existencia humana." Esta es "poética" en su fundamento. Pero nosotros entendemos ahora a la poesía como el nombrar que instaura los dioses y la esencia de las cosas. "Habitar poéticamente" significa estar en la presencia de los dioses y ser tocado por la esencia cercana de las cosas. Que la existencia es "poética" en su fundamento quiere decir, igualmente, que el estar instaurada (fundamentada) no es un mérito, sino una donación.

La poesía no es un adorno que acompaña la existencia humana, ni sólo una pasajera exaltación ni un acaloramiento y diversión. La poesía es el fundamento que soporta la historia, y por ello no es tampoco una manifestación de la cultura, y menos aún la mera "expresión" del "alma de la cultura".

Que nuestra existencia sea en el fondo poética no puede, en fin, significar que sea propiamente sólo un juego inofensivo. Pero ¿no llama Hölderlin mismo a la poesía, en la primera palabra-guía citada, "la más inocente de las ocupaciones"? ¿Cómo se compagina esto con la esencia de la poesía que ahora explicamos? Con esto retrocedemos a la pregunta que de pronto habíamos puesto a un lado. Y al contestar ésa pregunta tratemos a la vez de resumir ante la mirada interna la esencia de la poesía y del poeta.

El primer resultado fue que el reino de acción de la poesía es el lenguaje. Por lo tanto, la esencia de la poesía debe ser concebida por la esencia del lenguaje. Pero en segundo lugar se puso en claro que la poesía, el nombrar que instaura el ser y la esencia de las cosas, no es un decir caprichoso, sino aquel por el que se hace público todo cuanto después hablamos y tratamos en el lenguaje cotidiano. Por lo tanto, la poesía no toma el lenguaje como un material ya existente, sino que la poesía misma hace posible el lenguaje. La poesía es el lenguaje primitivo de un pueblo histórico. Al contrario, entonces es preciso entender la esencia del lenguaje por la esencia de la poesía.

El fundamento de la existencia humana es el diálogo como el propio acontecer del lenguaje. Pero el lenguaje primitivo es la poesía como instauración del ser. Sin embargo, el lenguaje es "el más peligroso de los bienes". Entonces la poesía es la obra más peligrosa y a la vez "la más inocente de las ocupaciones".

En efecto, cuando podamos concebir ambas determinaciones en un solo pensamiento, concebiremos la plena esencia de la poesía.

Pero entonces: ¿es la poesía la obra más peligrosa? En la carta a un amigo, antes de su partida para el último viaje a Francia, escribe Hölderlin: "¡Oh amigo! El mundo está ante mí más claro que otra vez y más serio. Me gusta como va, me gusta, como cuando en verano el viejo padre sagrado, con mano tranquila, sacude la nube rojiza con relámpagos de bendición. Pues entre todo lo que puedo ver de Dios es esta señal la que se ha hecho predilecta. Antes saltaba de júbilo por una nueva verdad, una visión mejor de lo que está sobre nosotros y a nuestro alrededor; ahora temo que me suceda al final lo que al viejo Tántalo, que recibió de los dioses más de lo que podría digerir" (V, 321).

El poeta está expuesto a los relámpagos de Dios. De eso habla aquella poesía que nosotros reconocemos como la más pura poesía de la esencia de la poesía y que comienza:

Como cuando en día de fiesta, para ver el campo,
sale el labrador, en la mañana. . .
(IV, 151 s.).

Y se dice en la última estrofa:
Es derecho de nosotros, los poetas,
estar en pie ante las tormentas de Dios,
con la cabeza desnuda.
para apresar con nuestras propias manos el rayo de luz del Padre, a él mismo.
Y hacer llegar al pueblo envuelto en cantos
el don celeste.
Y un año más tarde, después de que Hölderlin tocado por la locura regresa a la casa de su madre, escribe al mismo amigo, recordando su estancia en Francia:

"El poderoso elemento, el fuego de los cielos, la tranquilidad de los hombres, su vida en la naturaleza, su limitación y contentamiento, me han impresionado siempre y, como se repite de los héroes, bien puedo decir que Apolo me ha herido" (V. 327) . La excesiva claridad lanza al poeta en las tinieblas. ¿Se necesita todavía otro testimonio del máximo peligro de su "ocupación"? Lo dice todo el propio destino del poeta. Suena como un presagio esta palabra en elEmpédocles de Hölderlin:

Debe partir a tiempo,
aquel por el que habla el espíritu
(III, X54).
Y, sin embargo, la poesía es "la más inocente de las ocupaciones". Hölderlin escribe así en su carta no sólo para no lastimar a su madre, sino porque sabe que este inofensivo aspecto externo pertenece a la esencia de la poesía de igual modo que el valle a la montaña. Pero ¿cómo se elaboraría y conservaría esta obra peligrosa, si el poeta no estuviera "proyectado fuera" de lo cotidiano, y protegido por la apariencia de inocuidad de su ocupación?

La poesía parece un juego y, sin embargo, no lo es. El juego reúne a los hombres, pero olvidándose cada uno de sí mismo. Al contrario, en la poesía los hombres se reúnen sobre la base de su existencia. Por ella llegan al reposo, no evidentemente al falso reposo de la inactividad y vacío del pensamiento, sino al reposo infinito en que están en actividad todas las energías y todas las relaciones (cf. la carta a su hermano, 14 de enero de 1799; 111, 368 s.).

La poesía despierta la apariencia de lo irreal y del ensueño, frente a la realidad palpable y ruidosa en la que nos creemos en casa. Y, sin embargo, es al contrario, pues lo que el poeta dice y toma por ser es la realidad. Así lo confiesa la Panthea de Empédocles en su clarividencia de amiga ( III, 78 ) .

...ser uno mismo.
Eso es la vida, y nosotros, los otros, somos ensueños de aquélla.
Así parece vacilar la esencia de la poesía en su apariencia exterior, pero, sin embargo, está firme. Es, pues, ella misma instauración en su esencia, es decir, fundamento firme.

Ciertamente toda instauración queda como una donación libre, y Hölderlin oye decir: "Sean libres los poetas como las golondrinas" (IV, 168 ). Pero esta libertad no es una arbitrariedad sin ataduras y deseo caprichoso, sino suprema necesidad.

La poesía como instauración del ser tiene una doble vinculación. En vista de esta ley íntima, aprehendemos por primera vez de un modo total su esencia.

Poetizar es el dar nombre original a los dioses. Pero a la palabra poética no le tocaría su fuerza nominativa, si los dioses mismos no nos dieran el habla. ¿Cómo hablan los dioses?
...Y los signos son, desde tiempos remotos, el lenguaje de los dioses
(IV, 135).

El dicho de los poetas consiste en sorprender estos signos para luego transmitirlos a su pueblo. Este sorprender los signos es una recepción y, sin embargo, a la vez, una nueva donación; pues el poeta vislumbra en el "primer signo" ya también lo acabado y pone audazmente lo que ha visto en su palabra para predecir lo todavía no cumplido.

... vuela el espíritu audaz
como el águila en la tormenta,
prediciendo sus dioses venideros
(IV, 135).
La instauración del ser está vinculada a los signos de los dioses. La palabra poética sólo es igualmente la interpretación de la "voz del pueblo". Así llama Hölderlin a las leyendas en las que un pueblo hace memoria de su pertenencia a los entes en totalidad. Pero a menudo esta voz enmudece y se extenúa en sí misma. No es capaz de decir por sí lo que es propio, sino que necesita de los que la interpretan. El poema que lleva por título La voz del pueblo se nos ha trasmitido en dos versiones. Ante todo, las estrofas finales son diferentes, aun cuando se complementan. En la primera versión dice la conclusión:
Por eso, porque es piadosa y ama a los celestes,
venero la voz del pueblo, voz reposada.
Pero, por los Dioses y los Hombres,
que no sé complazca demasiado en su reposo
(IV, 141).

Y he aquí la segunda versión:

. . . En verdad
son buenas las leyendas, si son en memoria
del Altísimo, sin embargo, es preciso
uno que interprete lo sagrado
(IV, 144).

Así, la esencia de la poesía está encajada en el esfuerzo convergente y divergente de la ley de los signos de los dioses y la voz del pueblo. El poeta mismo está entre aquéllos, los dioses, y éste, el pueblo. Es un "proyectado fuera", fuera en aquel entre, entre los dioses y los hombres. Pero sólo en este entre y por primera vez se decide quién es el hombre y dónde se asienta su existencia, "Poéticamente el hombre habita esta tierra."

Ininterrumpidamente, y cada vez más seguro en medio de la plenitud desbordante de imágenes, Hölderlin ha consagrado su vocabulario poético, con la mayor sencillez, a este reino intermedio. Esto nos fuerza a decir que es el poeta de los poetas.

¿Pensaríamos ahora que Hölderlin se haya engolfado en un vacío y exagerado narcisismo por la falta de plenitud del mundo? o ¿reconoceremos que este poeta ha penetrado poéticamente el fondo y e1 corazón del ser con un excesivo impulso? Para Hölderlin mismo valen las palabras que dice Edipo, en aquel tardío poema, "En amable azul florece. . .":

Quizá el rey Edipo tiene un ojo de más
(VI, 2G).
Hölderlin poematiza la esencia de la poesía, pero no en el sentido de un concepto de valor intemporal. Esta esencia de la poesía pertenece a un tiempo determinado. Pero no conformándose a este tiempo como algo ya existente. Cuando Hölderlin instaura de nuevo la esencia de la poesía, determina por primera vez un tiempo nuevo. Es el tiempo de los dioses que han huido y del dios que vendrá. Es el tiempo de indigencia porque está en una doble carencia y negación: en él ya no más de los dioses que han huido, y en él todavía no del que viene.

La esencia de la poesía que instaura Hölderlin es histórica en grado supremo, porque anticipa un tiempo histórico. Pero como esencia histórica es la única esencia esencial.

El tiempo es de indigencia y por eso muy rico su poeta, tan rico que, con frecuencia, al pensar el pasado y esperar lo venidero, se entumece y sólo podría dormir en este aparente vacío. Pero se mantiene en pie, en la nada de esta noche. Cuando el poeta queda consigo mismo en la suprema soledad de su destino, entonces elabora la verdad como representante verdadero de su pueblo. Esto anuncia la séptima estrofa de la elegía Pan y vino (IV, 123). En ella se dice poéticamente lo que sólo se ha podido pensar analíticamente.

Pero ¡amigo! venimos demasiado tarde.
En verdad viven los dioses
pero sobre nuestra cabeza, arriba en otro mundo
trabajan eternamente y parecen preocuparse poco
de si vivimos. Tanto se cuidan los celestes de no herirnos.
Pues nunca pudiera contenerlos una débil vasija,
sólo a veces soporta el hombre la plenitud divina.
La vida es un sueño de ellos.
Pero el error nos ayuda como un adormecimiento.
Y nos hace fuertes la necesidad y la noche.
Hasta que los héroes crecidos en cuna de bronce,
como en otros tiempos sus corazones son parecidos en fuerza a los celestes.
Ellos vienen entre truenos.
Me parece a veces mejor dormir, que estar sin compañero
Al esperar así, qué hacer o decir que no lo sé.
Y ¿para qué poetas en tiempos aciagos?
Pero, son dices tú, como los sacerdotes sagrados del Dios del vino,
que erraban de tierra en tierra, en la noche sagrada.
                                                                                                         Martin Heidegger

martes, 29 de diciembre de 2009

Selección de Poemas de RA-AMÓN Y LA DAMAJUANA



RA – AMÓN Y LA DAMAJUANA


Ra-Amón y la Damajuana: un Ciclo de “Poesía Libre”, o sea con una amplia convocatoria sin discriminaciones ni segregaciones de ningún tipo, tuvo lugar en el Bar Cultural Cátulo del Barrio de Palermo en la Ciudad de Buenos Aires entre 1999 y 2004.

Su principal finalidad fue la difusión del género poético entre los jóvenes y la de ofrecer a los concurrentes, fundamentalmente autores nóveles o con poca experiencia, la posibilidad de lectura de sus obras en público (micrófono abierto) junto a poetas más experimentados.


SELECCIÓN DE POEMAS

---------------------------


Estámosnos solos



Estamos solos,

Siempre solos,

Eternamente solos,

Eternamente siempre estamos solos,

Solos de a dos, de a tres y de a muchos.

Solos que callan, que hablan y cantan.

Solo de flauta, solo cual sol,

Solo de todos los vos.

Yo.

Tu.

Él.

Y después, la gran mentira,

Ellos, los fariseos,

Nosotros, los hipócritas y

Ustedes,

Que lamento decirles,

No existen.




Iván Castelli (Buenos Aires, 1978)

ivancastelli@hotmail.com






Ácidos y azules son tus destinos



Ácidos y azules son tus destinos,

ozonizado en la tormenta de tu recuerdo

Disecaste mi perfume y mi llanto

y no te lavaste las manos

después de mezclarme en el tubo de ensayo.

Tengo el corazón en estado gaseoso,

mis latidos solidificados.

Sintetizaste mi amor

y ya tenés 24 gramos moleculares

diluidos en tu pecho.

Hacele una biopsia a mis sueños

cultivá la muestra y tratá de no respirar,

pueden darte ganas de quererme.




Juan Delfos (Buenos Aires, 1979)

juandelfos@hotmail.com






Cuento de la nada




Tu cuerpo tendencioso, con capacidad

de arrebato cósmico y genial.

Imaginación consciente en

capricho insondable.

Jungla de placer cayendo

en un amanecer caliente.

Comarca vacía cual

confianza emerge abriéndose

hacia una izquierda avasallante

junto a una campiña alborozada.

Sollozo germinal. Ellos

caminan hacia el quinto

encuentro. Canción

demorada para

un esfuerzo latente

de almas a la par.




Paula Nieves Tello (Buenos Aires, 1972)

sedcreativa@yahoo.com.ar





1



La noche se presta

Se entrega entera

Tomala

es tuya

Te la regalo, vestida de fiesta

con todos mis sueños

enredados en mis sábanas

borrachos de tu olor

y de mis ganas

Tomala entera

amor

no dejes nada

que mañana es tarde

se la lleva el alba

Tomala como a mí

arrancale el alma




Angeles Ares (Mar del Plata, 1970)

angie_mcbeal@hotmail.com






‘Ala’ mañana en la casa de mis viejos mirando un cuadro de Juan mi hermano y recordando un sueño igual




oblicuo

ojos de asombro

posados en el infinito

mi padre

sentado en el balcón

ve pasar por la plaza

a los hijos…

de los hijos…

de los hijos…




Valentín Romano (Buenos Aires, 1952)

valentinromano@arnet.com.ar





Puntos Exposición y polvo



El grano / redondo va marcando /

los puntos huecos de su alma.



El grano no contesta las preguntas /

las marcas / hacinan palabras en sus músculos.



Un grano / apócrifo / pregunta salvedades /

el de la muestra / camina amontonado en bolsas /

llena de gusanos.



Un día / en algún lugar / abrirán sus restos /

para molerlos en gotas profundas / de victorias /

y existencias.



El grano / junto a las máquinas moledoras /

habrá vencido la profundidad / que significa el tormento.



Un grano / redondo / va marcando los puntos /

hasta convertirse en polvo.



Roberto Goijman (Buenos Aires, 1953)

robertogoijman@yahoo.es





2



Te acabas de deslizar furtivamente

Sólo una sombra, por el umbral de la puerta

Dejaste tu perfume barato en mis sabanas

Y unas collillas de virginia slims

A medio terminar, en la copa de champagne



Solo escotes y tajos, porros y cumshots

80`s pop para amenizar la velada

Alguna fémina para la variété

Y sátiros varios for the routine



A vos no te gustan las caricias bandidas

Famélicas de latidos acelerados

No te gustan los cariños falsificables

Ni los reclamos de monogamia mal entendida

Vos sos de ninguno, y sos de todos.




Santiago Cáceres (Córdoba, 1989)

santicaceres_10@hotmail.com






La Mendiga



Punto por punto enhebra su aliento

Y se lo pone al cuello

Enlaza un pacto de gargantas calladas

De barro está hecha su canción

Un coro agota la noche sin pájaros

Lame el rostro abandonado de las calles

Corre estática

Mira ciega

Como un equilibrista domesticado

Que no se cae nunca

Y debe elegir

Un personaje para mendigar.




Romina Santillán (Buenos Aires, 1975)

romisantillan@hotmail.com





Mamá Difteria



De lazos y moños mis niñas vestidas

la Infanta a saludar van


“Mis dos niñas hermosas rubias y pequeñas

la una de lazos azules la otra de lazos blancos



“Con amplios sombreros de muselina, con apretados zapatitos de raso

van mis dos niñas la Infanta a saludar



“Rápido, rápido las dos niñitas rápido a la Infanta saludar

“Que debéis volver para que Mamá os lleve



“Mamá Difteria os llevará en hermosos carruajes a las dos

“En hermosos carruajes y en pequeñas cajas blancas Mamá Difteria os llevará”



Jorge Barbikane (Buenos Aires, 1949)

jbarbikane@runbox.com





xxvi



pez de amor

pez de amor incomparable

pez de amor incomparable y tibio

pez de amor incomparable tibio o domador

pez de amor incomparable tibio y domador pero sereno

pez de amor incomparable tibio domador

/ y sereno tercamente



Flavio Crescenzi (Córdoba, 1973)

flameando666@hotmail.com

¿Qué es la Poesía?


Rueda de Poesíanimación del Taller Poesía Viva en el Hospital Alvear (Bs. As. Argentina). Responsable poetanimador: gaucho! Valentín Romano.


Reunión semanal 15: Miércoles 23 Diciembre 2009. Salón comedor.

Participaron las y los poetas: Vivi (Viviana Eyherabide, terapista ocupacional), Pablo, Diego, Silvia, Nibia, Luli, Viviana, Verónica, Emilce, Claudio. Tras leer el poema “Las palabras”, que escribió a los 19 años Rodolfo Iuorno (1953-1994), poetargentino y psicoanalista del Hospital Alvear, del libro que nos regaló su viuda Lili (también psicóloga del Hosp.). Luego “un pobre poema / para una nueva / Noche Buena: Una Navidad en el Sur del mundo”, Valentín Romano. Y en rueda leímos ocho Poemas Grupales seleccionados de este año de la Rueda del Hospital Alvear, emergencias psiquiátricas, Bs. As. Argentina, en la que participaron ya más de 60 pacientes ambulatorios y sobre todo internados, mujeres y varones y en su gran mayoría jóvenes, además de tres estudiantes de psicología de la Universidad de La Plata y la terapista ocupacional del Hospital.



POEMA GRUPAL: ¿Qué es la Poesía?


una fantasía irreal

estallido de ideas

nubes pájaros flores agua amor desencuentro rareza

reflejo del corazón

sentimientos del cerebro / pensamientos del corazón

tristeza acumulada

explosiones viscerales

ruidos del silencio

nacimientos de palabras del alma

para mí… caminos

furia y cambio

un dolor alegre

el sufrimiento que alimenta el alma

¡volá!

realidades innecesarias

cuando nace una poesía es como una mujer que pare

culpa querer poder perder / inseguridad / sufrir

miedo a lo desconocido

¿será la Navidad?

me duele la paciencia

y no aguanto la espera

¿será la Navidad que no llega?

el tiempo se hace eterno

para pelar una nuez

lunes, 21 de diciembre de 2009

POESIA ES...

Durante el Encuentro de Escritores de Valdivia (Chile) me tocó a la grata tarea de animar un taller junto con Marisol Briones (El Salvador) y Ovidio Ríos (México) en un Colegio donde los chicos nos entregaron todo su cariño. El resultado de ese descubrimiento mutuo fue este poema grupal.... dedicado a la memoria de una ... de sus compañeras fallecida recientemente en un accidente.

Poema grupal – Taller en Colegio Aliwén - Valdivia – Chile – Noviembre de 2009


------------------------------------------------------------------------------------

                                                                         A la memoria de Camila Torres.




Poesía es…

Casi un cuadro



Camila

su pelo oscuro

sus pequitas

sus frenillos

- con un polerón rosado-

Poesía es…

la neblina en el acantilado

mansa sensación

calidez gris que envuelve

Poesía es…

un destello de sol que se cuela

(un derredor superclaro)

Poesía es…

la luna colgando en lo oscuro

mi hija Millaray

risueña chascona

con los gritos vivos y grandes

con los brazos así: Y

Poesía es…

en el humedal

todo relajado manso

neutro

raro

…se esfumó!

Poesía es…

euforia rabia escalofríos…. rayos! truenos!

(me agité!)

Poesía es…

tibieza………………………………………………..

…………………. esfera transparente de ternura

Poesía es…

2 mujeres

. los labios de un-a

. los brazos de otr-a

Poesía es…

hermana Lirayén

radiante! de pelo suelto!!!

Poesía es…

Gonzalo

-casi como un hermano-

su cara alegre

abrazado a mi familia…

Poesía es…

fuego

destello

varias imágenes

(descartando lo que no quiero de la vida)

Poesía es…

la flor

resplandecía

en rosa roja

Poesía es…

la gente?

Poesía es…

felicidad…

de ver al

otro


que también soy yo…




Ignacio Osorio, agradecido!

domingo, 6 de diciembre de 2009

Tiré una botella al mar!


Tiré una botella al mar.................................................................

Ahora los carabineros me llevan

por borracho

y por contaminar la costa.

jueves, 26 de noviembre de 2009

El cuzquito negro


—¡Ordene mi Teniente Coronel! —le dije con voz firme conforme rezaban las ordenanzas de rigor, adoptando la posición militar y llevando la palma derecha a la sien en forma de saludo.
—¡Pase Ramírez! ¡Siéntese! —me respondió secamente el Jefe de Regimiento, mientras encendía un cigarrillo y se estiraba como desperezándose en su alta silla mirando hacia otro lado.
El viento del sur golpeaba con todas sus fuerzas la Mayoría del Regimiento y hacía sonar alguna chapa floja del techo. A pocos kilómetros de Puerto Frío, la meseta que ocupaba el cuartel era un páramo en el que siempre vivíamos entre huracanes y polvo.
Alberto Ulises Güemes Bobadilla, había alcanzado el grado de Teniente Coronel entre los primeros de su promoción y se había hecho cargo de la Jefatura hacía unos meses. Era un hombre alto, de cabello castaño y ojos celestes. Callado y de mirada taciturna, siempre aparecía en los momentos más insospechados por cualquier rincón del cuartel controlándolo todo, lo que le había hecho ganar el apodo de “El fantasma”. En las pocas palabras que emitía se esforzaba por hacer notar su acento y modismos de salteño...y era un hombre que me incomodaba.
—¿Y? ¿Qué parece? —me dijo.
—¡Sin novedad mi Teniente Coronel! —contesté, mientras él esbozaba una sonrisa complacido en haber recibido la respuesta correcta. Se puso de pie con un leve golpe en el escritorio como quien desea realizar una introducción a un tema delicado. Caminó hacia la ventana, mirando la Plaza de Armas. Esperó unos cuantos segundos sin esbozar palabra.
—Usted sabe Ramírez que las obligaciones de esta Jefatura… no solo atañen a cuestiones operativas, sino también a lo administrativo… y especialmente a lo referido al bienestar del personal. ¿No?
—¡Por supuesto mi Teniente Coronel!
—Bien… entonces sabrá que existen… digamos… pequeñas cosas… que contribuyen a ese bienestar… ¿entiende?... y que uno debe velar para mantener una armonía al respecto.
—¡Sí, mi Teniente Coronel!
—Bueno… lo cierto es que en el Barrio de Suboficiales… ha habido una serie de problemitas con un perro cimarrón… que se ha aquerenciado en el lugar. Parece que ha estado por morder alguna criatura. En fin…así es que he decidido encomendarle una pequeña… pero importante tarea… importante… entiéndase…. ¡muy importante! … que usted en su carácter de Oficial de Servicio no tendrá inconvenientes en cumplir. Vaya y cumpla con su deber.
Hizo una pausa, me miró a los ojos.
—¡Confío en su responsabilidad y discreción!
Un gusto amargo emergió detrás de mi lengua. Me quedé sorprendido unos instantes intentando elaborar la idea de lo que me estaba ordenando. Matar a un pobre perro, pensé. Para esto me llama este hijo de puta. Años de estudio en el Colegio Militar, rompiéndome entero para llegar a recibirme. Años de cuartel entre los fierros de los tanques, entre mesas de arena y ejercicios, instruyendo a tanta gente en los avatares de la guerra. Todo eso para que un salteño engreído y pelotudo me venga a ordenar, como si fuera un vil empleado municipal, que mate un pobre y desamparado perrito sin dueño.
—Cómo no mi Teniente Coronel —le contesté mientras intentaba recobrarme del disgusto. Saludé otra vez y rápidamente, con toda mi indignación a cuestas, salí de la jefatura como alma que lleva el diablo.
Por qué mierda no lo matará él… la puta que lo parió —me repetía mientras caminaba hacia la entrada del cuartel. Intentaba poner las ideas claras. Tenía que hacerlo. Tenía que dar las órdenes sin dudar. Así funcionaban las cosas. Uno tiene que ordenar como si la orden fuera de uno. Aunque no esté de acuerdo. Y el perrito. Ya lo había visto un par de veces. Era un pequeño perro negro, con pechito y patitas blancas. No era justo. Yo había tenido un perro cuando niño y se me había muerto. En mis brazos, luego de que el carro del lechero lo pisara. Lo que lo había llorado a mi compañero de aventuras. Juntos salíamos por el jardín de la casa, a jugar a las escondidas entre pinos, rosas mosquetas y margaritas. Acompañándonos, habíamos descubierto la dulzura de la nieve recién caída entreverando manos, hocicos, patas y bocas. Lo que había amado a Tobby…mi perro.
—¡Sargento Primero Morales!
—¡Ordene mi Teniente!
—¡Mande a uno de los cabos de cuarto con un soldado de guardia a traerme de tiro al cuzquito negro que anda dando vueltas en el barrio de suboficiales! ¿Alguna duda?
—¡Ninguna duda mi Teniente! —me contestó Morales mientras me saludaba, giraba haciendo sonar los tacos de sus borceguíes y ya empezaba a retransmitir las órdenes a la guardia.
No había nada que aclarar. Todos conocían al cuzquito negro que rondaba el cuartel. Si eran los mismos soldados de la guardia quienes les daban de comer los restos de sus raciones. Y hasta le llevaban algún trapo viejo para que usara de cucha en algún recoveco.
Matar al pobre perrito. Matar a un ser que no pidió venir a este mundo. Más inocente aún que un niño. Una criaturita de Dios que vaya a saber que travesurita habría cometido. Cegarle la vida sin razón alguna. Asesinarlo. Porque era eso, asesinarlo fríamente y sin piedad por el capricho de un idiota con aires de sangre azul y alcalde de municipio de ricos y famosos.
Me metí a la oficina del Jefe de Guardia, mientras le hacía señas a Morales que me dejara solo.
No podía hacerlo. Debía buscarle alguna salida. ¡Lo podía hacer llevar al fondo del cuartel y que lo espantaran para que huyera hacia el pueblo! No, el perro volvería. Estaba acostumbrado al lugar, a la gente. ¿Tal vez cargarlo en alguno de los autos de los que salían del cuartel? No, de seguro alguien de la guardia no perdería la oportunidad de denunciarme. ¿Y si lo escondía en las caballerizas? ¿Y si le pedía al peluquero que lo tuviera en sus casa por un tiempo? ¿Y si lo escondía hasta terminar el servicio y lo llevaba en mi auto a algún lugar lejano? Una a una iban pasando las ideas en una sucesión cada vez más angustiante y veloz.
—¡Parte para el Teniente Ramírez!
Era Morales que me anunciaba que ya habían llegado con el perro. Salí. A pocos metros de la barrera de ingreso al cuartel el cabo y el soldado tenían dentro de un viejo pozo de trinchera y sostenido del cuello con dos sogas al pobre animalito.

Pensé que no. Que no podía ser. Desenfundé mi pistola. Que tamaña injusticia. Cargué. Que no era justo obedecer una orden como esa. Le apunté entre los ojitos que me miraban inocentes mientras intentaba zafarse. Que cómo iba a ejecutar a ese pobre cuzquito. Disparé. Esa pobre criaturita de Dios. El tiro le entró por encima del cráneo, le corrió por el cuero de la espalda y salió por la cola. ¡Una señal! ¡Se había salvado! Ahora debía dejarlo ir al pobrecito. Era el momento, la oportunidad. Se había asustado, sólo tenía que dejarlo que corra y que se aleje. Disparé nuevamente. Esta vez el tiro fue certero. Ingresó entre los ojos que se congelaron de muerte en el instante. El cuerpo se estiró apenas un segundo y luego cayó laxo en el fondo del pozo. Di media vuelta. Descargué la pistola y enfundé. Empecé a caminar rumbo a la jefatura.
—¡Qué lastima tener que matarlo! ¿No, mi Teniente? —me susurró Morales caminando a mi lado.
Lo miré, le sonreí y, mientras me acomodaba la boina que el maldito viento se empeñaba en querer quitarme. Tan fuerte como pude le grité para que escuchara toda la guardia:
—¡No sea blando Morales! ¡Al final… era sólo un puto perro de mierda!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Tanboquitamía III





Tanboquitamía
vuelve sola a sus arrabales descoloridos
donde todo es una infinito degradé de claroscuros
ve lo que queda en pie y la zona de nadie devastada
cava y cava y cava
la zanja de la trinchera
cala hondo en la tierra
para protegerse de los yerros de anteayer
amontona la tierra en parapeto
despliega alambres espinosos
arma su bayoneta
y apunta bien
seleccionando el blanco
y dispara esperando ver
la pequeña nube color rosa
del que quiso envolverla
en palabras de miel
Tanboquitamía
calla
sobrevive a medias aguas
a pesar de las frases agoreras
calla a sabiendas
de que corre riesgo
al divertirse abriendo y cerrando puertas
de la casa de la locura
se deja llevar a la boca de Hades
hace sus libaciones de cerveza rubia
espera a descender
y con la curiosidad que mató al gato
hace que se sumerge

Tanboquitamía
rebrota
y reflorece en fuegos
de acordes deflagrantes
cuando la bestia mercogámica
amenaza las vecindades
de su nido
cuando la fiesta de la imbecilidad
alcanza el paroxismo
y se suicidan las vacas endrogadas
camino a su matadero lumpen
su matadero funcional al sistema

Tanboquitamía
es tu Valkyria
con ojos de relámpago

Tanboquitamía
no ladra
muerde

martes, 3 de noviembre de 2009

Tanboquitamía II


Tanboquitamía
tose y se acomoda entre las sábanas
para aliviar sus dolores
se deja hilvanar soledades en la fiebre
y teje espumas de recuerdos
en la casa vacía

Tanboquitamía
toma brebajes dulces
para aligerar sus oscuridades
y deja pasar los días a borbotones fucsias
recibe mensajes que no quiere
como tampoco quiere engangrenarse
y espera la llegada de su hastío

Tanboquitamía
retuerce las fotos viejas
las rompe a pedacitos
y las esparce en el comedor
juega a morir
y a renacer
con cada compás del reloj
y en cada intento
parece encenderse lentamente

Tanboquitamía
suelta el pasado sin olvidar del todo
y aprende que el amor no alcanza
para ganarle a la locura
a tanta ajenitud y malaleche

Tanboquitamía
bebe sopa de augurios
y transmuta acritudes
en visiones celestes
ruega
conjura
y siente que es hoy y no ayer
lo que al final
vale la pena.

viernes, 30 de octubre de 2009

Intuición masculina 2

En el telo
con las sábanas corridas
descubriendo el colchón
forrado en cuerina barata
mientras la madrugada
hace vibrar la habitación
aturdida de trenes
bajo el sórdido rubor de las cervezas
un poco ebria
asomando tus piernas
esa eclosión sobrecogedora
de maravillas
tus piernas
Me decís:
¡Me preocupa amarte tanto!Yo encorvo las comisuras
en un rictus amable
y se me encorva el alma
enneblinada

Intuición masculina

Dame otro beso

Dame otra detonación de tus alientos
para que me reviente otra vez
la ilusión alada
y todas las ciudades se hagan pájaros
con ese beso

¿Puede ser tan increíble esto?
¿Qué hay después de esto?
Me preguntaste

No sé…
Te dije
intuyendo el abismo.

martes, 27 de octubre de 2009

Tus lágrimas

Es un susurro
de pasito de hormiga colorada
sobre la arena casi seca

Al borde de mi abismo
el río me devuelve
estos cielos antiguos
que mis antepasados
también vieron pasar
en otra lengua

Tus lágrimas
titilan
en la taza de té.

Un escape al silencio

Triste viento
ruano reloj de los momentos
marca el paso
entre el reverberar del agua
en las orillas
y el verde hondo de la isla

Por allí
un riacho se desangra
y vuelve al padre que lo espera

De patos y totoras
un asombro
y palidece
la penumbra del día
los recantos de luces
nuestros rostros

Bebemos los licores
los restos del elixir
rezumado
de este escape
de oxígeno a presión explosiva
y dedicamos nuestras madrugadas
a explorarnos
cada recodo
cada esquina
hasta encontrar
telarañas de sol
en la ventana

Mejicanita

Aquí
me ves Mejicanita Mía
cegado de espejismos
con la nariz ensangrentada
de noches blancas
en que la sirena
que era furia
cuando yo evocaba
el vientre que acariciás
luna tras luna
rompía en siniestras amenazas

Ya ves
mi olvidada Aztequita
soy un sobreviviente
de mis propios delirios
de poeta
que cree en lo que crea
sin distinguir
entre
milagros y magias negras
desgarrado en jirones
de días de extravío

¿Cuando me pagarán por este fajo
de poemas mal escritos?

¿Suficiente para pagar el boleto
que me lleve una vez más
al pié de las pirámides?

¿Podré armar con una sola
de estas hojas que empiezan a amarillarse
un barquito de papel
en el que con una lapicera
pueda remar por el gran charco
para llegar a vos
y sentir los latidos en tu ombligo?

Yo he visto su reflejo de medusa
aquí
en mi escudo
y con mi oxidado sable de caballería
le corté la cabeza

Ahora sangra sus miasmas
y yo espero
impaciente
que se transformen
en el caballo alado de áurea luz
para estribar una vez más
y remontar el vuelo
hacia el Quetzal.

lunes, 26 de octubre de 2009

Pato Lógico

El poeta
teniéndola entre sus brazos
escucha que ella le musita al oído:
¡Esto es increíble,
es irreal, casi místico!
Entonces él lee un poema, lentamente,
y ella exclama:
¡Sos un poeta admirable!
Y él comprende que ella
es su presencia de todos los días.

Mientras,
en un neuropsiquiátrico,
otro poeta
llorando con una almohada entre sus brazos
recuerda cuando dos semanas atrás
escuchaba que ella le musitaba al oído:
¡Esto es increíble,
es irreal, casi místico!
Entonces él leía un poema, lentamente,
y ella exclamaba:
¡Sos un poeta admirable!
Y él no comprende porqué ella
es su ausencia de todos los días.

domingo, 25 de octubre de 2009

Cavilación



Me dijiste
antes de estampar la puerta
contra el marco:
“¡Voy a ser tan feliz el día de tu muerte!”

Te olvidaste que todos seremos
(vos incluída) más tarde
o más temprano
relleno de ataúdes

En la isla

Sube y baja
lenta suave
sin perder el ritmo esclaviza
llena de repiqueteos centelleantes


Hay un fragor de nube
en el motor de la lancha que ronca
abriendo zanjas espumosas
… y sube y baja

Las ondulaciones del río
las escamas se amorecen
el agua amarronada
se nos coagula en la orilla
…y sube y baja

Sube y baja
hasta fragmentar
como granada
deflagrando
dulce
terrorista mesiánica
tu mano agarrada a mi sexo

Volver al barrio

"dicen que me fui de mi barrio, pero ¿cuándo? / Si siempre estoy llegando..."
Aníbal “Pichuco” Troilo



Me monté a todos
los caballitos de tu vieja calesita
y me probé todos los disfraces
que me diste
(hasta el de mucamita)

Caminé las calles
de tu barrio lejano

Le conocí
las baldosas
los charcos
las grietas
los amargos buenos días
de sus vecinas gordas
la torpe babosidad
del almacenero que te fía

Crucé sus vendavales
y sufrí los calvarios
de sus soles vehementes

Pisé casi todas las mierdas
de casi todos los perros
(de la del tuyo zafé
porque era yo el que lo paseaba
pocas veces
es cierto)

Hice de tu barrio el mío

Hace una semana tomé por última vez
el 107
que me devolvió a la realidad

Diferencias

No solamente nos separaban
las bocas de los fusiles
sino también lo que creíamos
acerca del amor.

Desde Terapia Intensiva

No me queda la menor duda
que fue una pésima idea quererte

Más aún cuando siento como la insulina
va infiltrando mis venas
mediante un bombeo - que suena
como el chistido con el que tanto te gustaba
hacerme callar (¡shhhhhhh!) -
y que busca lograr el equilibrio
de la glucemia
El mismo que mi corazón perdió
ese jueves después de tu llamada

Por el oxígeno no hay problema
La máscara empieza a molestarme
pero dicen que ya “saturo”
¡Increíble! A pesar de todas las muestras
de sangre
orina
y vaya a saber cuántas cosas más
que me habrán hecho
mientras dormía el agridulce sueño
del estar en coma
nadie pudo saber que estaba saturado
de otras cosas
deudas
bancarrota
separación
ácidos comentarios
tu estocada final
¡Saturado de amor hasta los huevos estaba!

Lo que realmente me jodía
era la sonda nasogástrica
tanto que me la arranqué de un tirón
entre los gritos de enfermeros y médicos

Me amarraron como loco
que creen que soy.

En fin
tendrán sus razones
después de todo

Por las dudas
hay un policía de consigna
en la puerta de la sala
que cada tanto viene a cerciorarse
que no me desate y salga corriendo
desnudo por el centro de la ciudad
con cables y mangueras colgando
de mi cuerpo

Yo apenas lo distingo entre la niebla
de las drogas

Con la sonda vesical
no hay nada que hacerle
me duele y arde
como la puta madre
como nada que recuerde
en esa zona de mi cuerpo
pero tengo el consuelo
que hinchada como está
aparenta ser más grande
para deleite de las enfermeras
o eso quiero creer para poder reírme
por lo bajo
un ratito

Tengo que dormir

En unas horas
dicen que habrá visitas
que vendrán
mi madre
mis hermanas
que me traerán sonrisas
de regalo
(los dulces se los incautan
en la entrada me cuentan
no sin cierta ironía)

No me queda la menor duda
que tu dulzura al final me fue amarga
que me subió el azúcar acremente
que fue una pésima idea quererte
y peor aún escribir un poema
casi sin poder mover la mano
con la lapicera prestada por el enfermero
y en un toallita de papel
en la que la tinta se disfuma
rápidamente
casi tanto
como tu amor.

viernes, 23 de octubre de 2009

Tanboquitamía

Tanboquitamía
espesa su chocolate de labios
cuando recita su último verso
arde en renglones disparados
cuando inspirada
llueve sobre el cuaderno

es mariposa
en bicicleta
dispersando papeles
que caen de su mochilita
por la avenida

como vapor de locomotora
disemina poesía en los adoquines

se olvida sí
de artefactos
de avisos
de dineros y libros
en manos tan ajenas

se convierte en bataclana
de vestidos exóticos
y a carcajadas esconde
su última media lágrima

al volver a su cama
recuerda que no se ruborizaba
con el sexo
y guarda por enésima vez
el mantel ilucielado
en que no pudo servirle
su última cena

se sienta en su computadora
y graba en rasgos celtas
la justicia del que espera
en silencio

Tanboquitamía
juega con los colores
de mi pulsera cuerva
e inventa nuevos confines
en un bar

se mira la herida
de cuando la jalaron
hacia el fondo
y reza en cinco lenguas
por un intento de perdón
quemando nombres y adjetivos

Tanboquitamía
baila a los carnavales de n la vereda de enfrente
lanza serpentinas papel picado
baila entre los loquitos de la murga
y vuelve cruzar
para caminar las veredas rotas
de su barrio
con dos girasoles de su mano
y cientos de niños
que la acarician a través de los años

Tanboquitamía
abre su blusa
se destorsa
saca piedras preciosas
de las vísceras
y se cierra otra vez
para que yo le de besos
a su cicatriz
y le diga:
ya va a sanar
ya va a sanar
ya va a sanar